Visitar la localidad cacereña de Riolobos es un placer en todos los sentidos. El turista que llegue a esta tierra encontrará un lugar que le brinda la oportunidad de conocer un interesante patrimonio arquitectónico y artístico, de divertirse participando en las diversas festividades y de degustar una sabrosa gastronomía.
Pero no sólo eso, también tendrá a su alcance el visitar el Jardín Botánico. En el año 1998 fue cuando se puso en funcionamiento este espacio natural que se encuentra situado al sur del parque municipal. Unos 2.500 metros cuadrados, aproximadamente, son los que posee el mencionado jardín que se promociona turísticamente con el lema: Un guiño a la biodiversidad.
Pasear por él es disfrutar de las sesenta especies de flora que existen en él donde lo que se intenta es poner en valor el bosque mediterráneo. Para ello, este enclave se encuentra bien diferenciado en cuatro áreas: solana mediterránea, umbría mediterránea, perímetro y ribera mediterránea.
Así, en cada una de dichas zonas de este Jardín Botánico de Riolobos se pueden encontrar las plantas o árboles que más las identifican. De esta manera en la solana, el turista admirará el olivo, la encina o el romero mientras que en la umbría la presencia la tomarán el madroño o el alcornoque.
En el perímetro, por su parte, sobresalen los cipreses y en la ribera hacen lo propio la adelfa o el saúco.
